Centro de Guías Expertas
Parte de nuestra serie completa sobre Odontología General.
Diagnóstico de los Trastornos de la ATM ¡¡¡ Así que, su mandíbula ha estado dando problemas, ¿verdad? Quizás hace chasquidos, ruidos de estallido o simplemente le duele. Incluso podría estar experimentando dolores de oído o de cabeza que parecen surgir de la nada. Si algo de esto le resulta familiar, es posible que esté lidiando con un Trastorno de la Articulación Temporomandibular, o trastorno de la ATM para abreviar. ¡No se preocupe! Aunque los trastornos de la ATM pueden ser un verdadero dolor en la… bueno, en la mandíbula, obtener un diagnóstico es el primer paso para volver a sentirse bien.
¿Qué son los trastornos de la ATM?
Los trastornos de la ATM, o TTM, son un grupo de afecciones que causan dolor y disfunción en la articulación de la mandíbula y en los músculos que controlan su movimiento. Piense en ello como un fallo en la bisagra que conecta la mandíbula con el cráneo. Esta bisagra, conocida como la articulación temporomandibular, le permite hablar, masticar y bostezar. Cuando no funciona correctamente, puede provocar una gran cantidad de síntomas molestos y, a veces, debilitantes.
El proceso de diagnóstico de los trastornos de la ATM: qué esperar
Bien, está listo para descubrir qué le ocurre a su mandíbula. ¿Qué puede esperar cuando acuda a una evaluación de la ATM? El diagnóstico de los TTM se basa en gran medida en el historial y en los hallazgos del examen físico. A continuación, le detallamos el proceso:
La entrevista inicial (historial médico):
- En primer lugar, su médico o dentista querrá conocer la historia completa. Le harán muchas preguntas sobre sus síntomas, como dónde se localiza el dolor, cuándo comenzó y qué lo mejora o empeora. También querrán saber sobre tratamientos previos, afecciones relacionadas y su historial médico y dental[1]. Prepárese para hablar sobre:
- Patrones de dolor: ¿Cuándo le duele más? ¿Es un dolor constante o aparece y desaparece?
- Desencadenantes: ¿Qué parece provocar el dolor? ¿El estrés? ¿Ciertos alimentos?
- Otros síntomas: ¿Está experimentando dolores de cabeza, dolor de oído o mareos?
- Tratamientos previos: ¿Ha probado algo ya para aliviar el dolor?
- El examen físico: una exploración manual:
- A continuación, es el momento de un examen físico. Su dentista revisará su cabeza, cuello, cara y mandíbula en busca de cualquier sensibilidad, y escuchará si hay chasquidos o ruidos de estallido al mover la mandíbula[1][2]. También evaluará su mordida para ver cómo encajan sus dientes[1]. Esta parte es crucial porque le brinda a su dentista información valiosa sobre lo que está causando su malestar. Esto es lo que observarán:
- Movimiento de la mandíbula: ¿Qué tan lejos puede abrir la boca? ¿Es un movimiento suave o hay alguna rigidez?
- Sonidos articulares: ¿Algún chasquido, estallido o rechinamiento al abrir y cerrar la boca?
- Sensibilidad muscular: ¿Se queja cuando presionan ciertos puntos alrededor de su mandíbula, cabeza o cuello?
- Evaluación de la mordida: Búsqueda de signos de bruxismo (apretamiento o rechinamiento de dientes).
Las pruebas de rango de movimiento:
- Su dentista también verificará hasta qué punto puede mover la mandíbula en diferentes direcciones[1][2]. Esto les ayuda a comprender el rango de movimiento de su mandíbula e identificar cualquier restricción o limitación[1]. Normalmente, la mandíbula se abre entre 45 y 50 mm; si el disco está desplazado, se abrirá aproximadamente ≤ 30 mm y la mandíbula se desviará hacia el lado afectado[3].
- El examen de palpación:
- Su dentista palpará su mandíbula y las áreas circundantes para identificar cualquier punto de malestar o anomalía[1][2]. Esto les ayuda a localizar la fuente de su dolor y a determinar la extensión del problema. Se evaluará el dolor a la palpación de la articulación[6].
- Los estudios de imagen (si son necesarios):
- A veces, su dentista podría querer observar mejor el interior de su articulación de la mandíbula[1]. Ahí es donde entran en juego los estudios de imagen[1]. Estos no siempre son necesarios, pero pueden ser útiles para descartar otros problemas o para obtener una imagen más clara de lo que está sucediendo[1]. Las técnicas de imagen comunes incluyen:
- Radiografías: Para obtener una buena vista de sus dientes y mandíbula[1][2].
- Tomografías computarizadas (TC): Para mostrar imágenes detalladas de los huesos implicados en la articulación[2].
- Resonancias magnéticas (RM): Para mostrar problemas con el disco de la articulación o los tejidos blandos circundantes[2].
- Artroscopia de la ATM: En algunos casos, se puede utilizar un procedimiento mínimamente invasivo tanto para el diagnóstico como para el tratamiento[2]. Durante la artroscopia de la ATM, su profesional de la salud inserta un pequeño tubo delgado llamado cánula en el espacio articular[2]. Luego se inserta una pequeña cámara llamada artroscopio para observar el área y ayudar a encontrar un diagnóstico[2].
Descifrando los resultados y estableciendo un plan de acción
Así que, le han examinado, palpado y quizás le hayan tomado algunas imágenes de su mandíbula. ¿Y ahora qué? Su dentista analizará toda la información recopilada durante la evaluación para determinar qué está causando sus síntomas de ATM[1][4]. La indicación correcta de un estudio de imagen debe basarse en la necesidad del paciente de documentación legal, sus quejas individuales y los signos y síntomas clínicos identificados durante la anamnesis y el examen físico[4].
Una vez que tengan un diagnóstico, trabajarán con usted para desarrollar un plan de tratamiento[4]. Esto podría implicar:
- Cambios en el estilo de vida: Cosas simples como evitar masticar chicle, comer alimentos blandos y usar compresas de hielo a veces pueden marcar una gran diferencia.
- Medicamentos: Analgésicos, relajantes musculares o antiinflamatorios pueden ayudar a controlar el dolor y la inflamación.
- Fisioterapia: Ejercicios para fortalecer los músculos de la mandíbula y mejorar el rango de movimiento.
- Protectores bucales: Para prevenir el bruxismo (rechinamiento y apretamiento de dientes), especialmente por la noche.
- Otros tratamientos: En algunos casos, podrían ser necesarios tratamientos más avanzados como inyecciones o incluso cirugía.
Alivie sus preocupaciones: qué tener en cuenta
Seamos honestos, ir al dentista puede ser estresante, especialmente cuando se está lidiando con dolor. Pero aquí está la clave: obtener un diagnóstico de ATM se trata de encontrar respuestas y encaminarse hacia la recuperación. El proceso de diagnóstico de los TTM también se basa en una evaluación psicosocial de los pacientes.
- La comunicación es clave: No tema hacer preguntas y expresar sus inquietudes. Cuanto más sepa su dentista sobre lo que está experimentando, mejor podrá ayudarle.
- No siempre es una solución rápida: El tratamiento de la ATM puede requerir tiempo y paciencia. Esté preparado para probar diferentes enfoques y trabajar en estrecha colaboración con su dentista para encontrar lo que funcione mejor para usted.
- No está solo: Los trastornos de la ATM son bastante comunes. Hay muchas personas que saben exactamente por lo que está pasando.
En resumen sobre el diagnóstico de los trastornos de la ATM
Mire, los trastornos de la ATM pueden ser realmente molestos. Pero con un diagnóstico y un plan de tratamiento adecuados, puede volver a vivir su vida sin ese dolor constante en la mandíbula. Así que, si cree que podría tener un trastorno de la ATM, no espere. Hágase revisar y comience su camino hacia una mandíbula más feliz y saludable.